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Hacerle fotos a tus hijos y no morir en el intento – Fotografía Infantil y Preadolescente

Si te pensabas que nosotros los fotógrafos teníamos la solución para hacerle fotos a nuestros hijos sin peleas y jaleos mediante, te equivocas. No quiero hablar en nombre de todos los fotógrafos del “mundo mundial” ,así que dejaré los plurales. Yo no consigo que una sesión de fotos a mis hijos sea un momento relajado y divertido. Fíjate que no pido mucho, solo pido media horita de fotos sin que me terminen llevando los mil diablos. 

Ay es que en casa del herrero cuchillo de palo, suelen decir. No, no soy la excepción, por lo que súmale al exceso de confianza un niño en la edad del pavo y a un preadolescente y piensa si me es fácil conseguir unas cuantas fotos medianamente presentables.

Bueno, va… voy a dejar de llorar, porque luego te enseño este reportaje, del que debo decirte, me siento muy orgullosa y te quedas a cuadros. No creas que fue fácil, pero como dice el título del post, este es un reportaje de fotografía infantil y preadolescente. Quién dijo fácil?

Y te preguntarás ¿ por qué insistes en hacerles fotos si no quieren? Pues, primero porque me encanta la fotografía. Creo que tiene un valor testimonial increíble y sé que me daría mucha pena si pasados los años no tuviera fotos de mis hijos de cada etapa de su vida.  

Segundo porque creo que soy la encargada de escribir la historia de mi familia y las fotos forman parte importante de ella. Si bien mis fotos preferidas son las que hago en el día a día, en casa, en vacaciones, en la calle, de vez en cuando me gusta traerlos al estudio y hacerles algo diferente. Jugar con la luz, con las texturas, los fondos…. Te he dicho ya que me encanta la fotografía? jejej

 

 

Pues sí, estos son mis chicos, mis amores, los que me hacen levantarme cada mañana, más que nada porque se despiertan temprano, los jodíos y se ponen a jugar con la play jaja. ¿Qué os parecen? Ya no tengo bebés, pero tengo dos chicotes nobles, de buen corazón, un poco inquietos y traviesos pero muy cariñosos. ¿Qué más puedo pedir?

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